
"Cuando yo era joven mi imaginación no conocía límites, soñaba con cambiar el mundo. A medida que me fui haciendo mayor descubrí que el mundo no cambiaría. Acorté un poco mis planteamientos y decidí cambiar sólo mi país. Al llegar a la madurez, en un nuevo y desesperado intento me conformaba sólo con cambiar a los seres que tenía más próximos, pero tampoco eso resultó fácil.
Ahora que estoy al final de mi vida me doy cuenta de que era yo mismo quien debía cambiar, si hubiera empezado por ahí quizá no hubiera malgastado mi vida. Sólo con que hubiera empezado por cambiar yo mismo, con mi sólo ejemplo habría cambiado a los que estaban cerca de mí y entonces me habría sentido capaz de mejorar mi país y quien sabe si incluso el mundo"
Inscripción en la tumba de un Obispo
del siglo XII en la Abadía de Westminster
Bienvenido al blog ofical de la G95, una generación de valientes que no esperará al final de su vida para darse cuenta de que las pequeñas victorias son las que hacen posibles las grandes conquistas que cambiarán el mundo.